🇪🇸 Contemplativo en el mundo, cincuenta años caminando

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La ciudad de Guatemala fue la sede del primer Congreso Intercontinental de Centro América “Movimiento Espiritualidad Vivere In”, presentes delegaciones de Costa Rica, Panamá, El Salvador, así como representantes de Italia, con motivo del cincuenta aniversario de la fundación del Movimiento.
Las voces del congreso de tres días reviven aquí, a través del testimonio mínimo pero adecuado de aquellos que han vivido tanto los tres días como estos cincuenta años.
La historia siempre ofrece hitos importantes, con infinitas ocasiones para celebrar aniversarios. Un
quincuagésimo aniversario, ciertamente significativo, puede no ser diferente de los anteriores, como los demás. Sin embargo, el quincuagésimo aniversario de la primera aprobación eclesiástica, el nacimiento formal de la familia Vivere In, representó un momento extraordinario de reflexión. Tanto porque ha llevado a la celebración de la 1ra Conferencia Intercontinental; y porque, por primera vez en todos estos años, ha habido una ausencia. Una ausencia particularmente significativa: la del fundador, que permaneció en Italia.
Hay circunstancias en las que las ausencias, como los silencios, golpean y hacen más ruido que las presencias y las palabras. Los presentes son responsables de cubrir las ausencias a través de impulsos nuevos y laboriosos que garantizan la continuidad de los mensajes e ideales compartidos. Es la continuidad lo que garantiza el paso en la historia que, superando la dimensión individual, evoluciona hacia lo común, lo superior, lo colectivo. La continuidad se ve favorecida por  a búsqueda constante de la meta, por el objetivo a alcanzar, por el mantenimiento del objetivo.
Por lo tanto, el Congreso no expresó ningún recuerdo nostálgico de las iniciativas aprobadas y los caminos “… nuestro pequeño rebaño en el camino …” “… la pequeña célula de personas que se empeñan a trabajar en silencio, como la levadura en la masa o como la semilla que muere antes de darfruto … “pero espera” … la era de la primavera … en el que abren las pequeñas semillas y brotes…”los pequeños fuegos encendidos en varias partes de América Central se encuentran y se revigorizan recíprocamente para formar un fuego más grande, más brillante, más caliente, capaz de calentar corazones, para transformar la mente, ser moldeados en Jesús” Así ha esperado Marisa Parato, Responsable General del Movimiento, que iniciando a trabajar en el congreso trazando el camino de estos años, apoyándose en la presentación de “… la maravillosa aventura de la vida cotidiana que en sus aspectos, bellos o feos, es siempre una aventura sagrada. Aventura de belleza, la bondad, la amabilidad, la gracia. Todo, pasado, presente y futuro, es bello, bueno, amable “Es el camino de la vida contemplativa activa, uno que trata de ir más allá del tipo de espiritualidad mística para hacer una presencia activa en el mundo: es la espiritualidad de vivir en ‘vivir a la luz de configurarse a Cristo‘. Dentro del nombre, Vivere In, el recuerdo constante de la necesidad de participar en la ‘vida cotidiana” “… estar en el mundo idóneo… ‘en ‘… permanecer en el rebaño…” “superar la incomodidad, resistencia a la fatiga, el vacío existencial. Palabras clave, que surgieron, además de la intervención del Responsable,incluso las de Antonino Leo, de Don Mauro Dibenedetto, de Patricia Castellanos, de Carmen Reyes.
Palabras clave porque son indicativas de la espiritualidad específica de vivir en: traducir el ideal de configuración a Cristo en la vida cotidiana, en el mundo extraordinario de la vida cotidiana, en las variables infinitas de las ocupaciones humanas.
Si el vivir, tanto personal como lo común, está directamente ligada a la historia, todo el mundo se
cuestiona de cómo y en qué medida su vida es capaz de afectar a la historia en sí, más allá del papel de puros espectadores para convertirse, en cambio, los actores son protagonistas. Según la expresión utilizada por el P. Eduardo Escobar, las palabras no son suficientes, necesitamos obras (… no hablar, más bien obrar…). Necesitamos reconocer la primacía de la acción, a la que somos llamados.
Necesitamos hacerla vida. Sirve a todos, al igual que en sus ocupaciones, en su papel de acuerdo con sus habilidades, enriquecer la experiencia común de ser guiados por el faro, luz esencial para todos los marineros, que consiste en el reconocimiento como ‘El hombre imagen de Dios‘ y luego tienden a la semejanza a través de la configuración de Cristo, el Lògos encarnado, la sabiduría divina que se hizo carne, se hizo hombre. Necesitamos trabajar para nuestro ser, en nuestra propia vida, que afecta a la historia y ‘… la fecunda de acuerdo con la ley de los talentos…‘ (Antonino Leo), en la conciencia de ser la imagen de aquel hombre que ha renovado profundamente. Un hombre soltero, para ser imitado como modelo de perfección.
Aquí está la profunda vocación espiritual de vivir, de dejarse guiar, en la vida cotidiana, por la imitación de Cristo, una imagen auténtica y plena de Dios, el modelo verdadero y único para el hombre. ‘...Cuando el hombre venga a Jesús de Nazaret y reproduzca todas sus características y encarnarse sus sentimientos, puede decirse que está en plena configuración…‘, advirtió Marisa Parato, recordando cómo la imitación”… debe dar lugar a una configuración nivel social, ético, religioso, político… ‘Por lo tanto, debe referirse a cada aspecto de la vida y de la historia, para ser vivido con extrema coherencia con la Sabiduría divina, mirando a ese Maestro, camino, verdad y vida. Es una espiritualidad de vida y acción, de presencia, de animación, de promoción, que‘… tiene dentro el dinamismo de la vida, siempre abierto a la novedad que es Cristo, el Hombre Nuevo, como siempre es nuevo con el paso del tiempo… Una espiritualidad que siempre se esfuerza por ir más allá y profundizar en el diálogo con el hombre y en el cuidado de todo lo creado”.
En un contexto social global cada vez más influenciado por consignas, el de la configuración no puede ser tal, dijo Marisa Parato, que recordó “en su lugar -citando al Fundador-, ya que estamos en el contexto de una dimensión profunda de la vida, “… una manera auténtica de ser, la del apóstol Pablo que afirma: ‘ya no soy yo quien vive sino Cristo quien vive en mí‘ Que todos puedan ser plenamente ‘… no todavía ‘alter Christus‘ sino ‘ipse Christus‘, el mismo Cristo.” (Patricia Castellanos).

Todos los hombres son llamados naturalmente a participar en este ideal. Todos y cada uno, sin exclusión. Todos llamados a vivir en el mundo, tan variados, contradictorios, multiculturales y, sin embargo, incluidos en las realidades existenciales más comunes como los christifideles laicos, hombres divinizados -configurados entre los hermanos. Porque podemos “… sacralizar desde el mundo en el que vivimos…”, instó Antonino Leo. Porque si “… el Logos se hizo carne, se debe a que la carne puede ser el Logos.” El llamado a vivir como sal de la tierra y luz del mundo a través de un testimonio evangelizador siempre nuevo, listo para aprovechar las epifanías variables de la historia, poder sugerir la calle pulchritudinis en el mundo, animándola con un tsunami de amor (Carmen Reyes).
Hay un riesgo que debe evitarse, como lo recomienda don Mauro Dibenedetto. La conciencia del llamado a ser un instrumento de salvación no significa sentirse mejor que el mundo en el que vivimos y al cual somos enviados; más bien, significa ser beneficiarios de un regalo. Un regalo que debería ser fructífero. Incluso entre las dificultades indescriptibles de estar en el mundo, donde ser Cristo “….requiere fatiga, supone esfuerzo, implica una decisión de la voluntad…” (Patricia Castellanos).
Sí, esta convención seguirá siendo histórica. Debido a que proyecta a la familia Vivere in en vivir en, en una dimensión real de comunión eclesial con los hermanos que trabajan en diferentes continentes,llamados a la vida contemplativa activa, a la presencia activa en el mundo, a la animación temporal en la perspectiva de “vivir a la luz de configurado a Cristo”
Si uno resumiera los tres días y los cincuenta años en una sola frase, la más eficaz sería: “El mundo espera; el camino es cuesta arriba; pero nunca debemos rendirnos a la vida. Para vivir en”.

 

Eugenio Scagliusi

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